Para celebrar este 7 de junio me permito convidar a mis lectores y lectoras con un breve manual de mi autoría y una reseña histórica de nuestro queridísimo ayuntamiento.
Primera parte del manual:
1- Elíjase a un candidato que cree que administrar una pequeña empresa equivale a gobernar el municipio turístico más importante del país.
2- Debe ser un sujeto irascible, inculto, convencido de que la inexperiencia política y el desconocimiento total de las funciones y responsabilidades de la administración pública son requerimiento indispensable y fortaleza en el perfil de los políticos modernos que requiere México.
3- Debe ponerse como meta mínima triplicar la deuda pública del Ayuntamiento en un lapso no mayor de dos años y duplicar la nómina con compromisos de campaña.
4- Con habilidades para elegir asesores inexpertos en todas las materias.
5- Con capacidad de desestabilizar y poner en peligro la primerísima responsabilidad de un ayuntamiento: los Servicios Públicos y la Seguridad Pública.
6- Con habilidades de dramaturgo y capacidad de elaborar y sostener un discurso esencial al tenor de: Soy víctima del sistema, víctima de la envidia, víctima del gobierno estatal, víctima de los regidores y regidoras.
7- Un empleado de empresa privada que esté convencido de que administrar un negocio propio, extrapolado a la función pública, es prácticamente la forma de gobierno ideal. En ella todos los beneficios son para los dueños, quienes pueden explotar a las y los trabajadores, drenar y quebrar la empresa y mandar sin ser cuestionados.
Un viaje por el pasado priísta:
Como dicen que recordar es volver a vivir, les invito a un alegre recorrido por el pasado del ayuntamiento Benito Juárez.
De Mario Villanueva aprendimos que el dinero de las arcas públicas es intocable, que una tiranía inteligente consiste en fortalecer redes de corrupción en las cuales todo permiso requiere de sumas extraordinarias manejadas con prístina nomenclatura y distinción. Fue ,digamos , el padre de la estabilización de la corrupción empresarial.
El ahora 1074 de Almoloya firmaba todos los cheques él mismo. Revisaba personalmente los saldos y jamás dejó de pagar a proveedores. Mantuvo un control respetable de Servicios, Seguridad y Obras públicas. Le siguió Arturo Contreras, a quien Magaly Achach hiciera famoso por apedrearlo. En su interinato desató una corrupción evidente. Se rodeó de un grupo de asesores políticos ampliamente conocidos por sus negocios ilícitos dentro del sistema. Dejó al Ayuntamiento con problemas financieros: no de nómina, sino de pago a proveedores. Se aseguró de cometer el delito de desviación de recursos, pero nunca fraude o peculado. Ahora tiene un elegante hotel frente al mar en Playa de al Carmen y goza de cabal salud y libertad. Carlos Cardín , por su parte, siguió la escuela de Villanueva y fortaleció los vínculos con la IP , hoy representa a Hendricks en la zona norte.
Rafael Lara mantuvo el estatus quo , las arcas niveladas y mucha obra pública, como buen Ingeniero. La corrupción siguió amasándose, siempre en las áreas permitidas por el Sistema. Permisos especiales, más cervecentros , ojo de hormiga ante ecocidios , etc.
Magaly Achach , de quien se esperaba un colapso municipal, fue acusada por García Zalvidea de haber quebrado el Ayuntamiento, cosa que jamás pudo probar. ¿Por qué? Nos preguntamos quienes esperábamos ver a Achach en la cárcel por corrupción. Sencillo: porque la acarreadora del PRI dejó las finanzas razonablemente sanas y supo cubrir todos sus flancos antes de salir.
Llegamos al 2004, a Juan Ignacio García Zalvidea . El Presidente municipal producto de la alternancia. Llevado a las urnas por el Pan y luego por el Verde Ecologista. Partidos que ahora, como padres desnaturalizados reniegan de su criatura política. Chacho nunca comprendió lo que sus antecesores priístas saben desde siempre: En México la corrupción tiene reglas claras. Jamás se roba o desvían recursos de las arcas. Todo lo que ingrese para el gasto corriente es intocable. Nunca se pone en juego la seguridad pública, menos los servicios públicos. Especialmente no se permite que Cancún, que vive del turismo, se quede sin basurero municipal.
La corrupción, nos lo han probado los alcaldes y gobernadores priístas de Quintana Roo, debe sistematizarse de forma tal que permita una sana convivencia, un equilibrio entre el bienestar de la población y el bienestar de la economía personal y del proyecto político de la o el edil en turno.
Los medios han sido complacientes con García Zalvidea . Quienes vivimos aquí desde hace décadas, hemos visto las interminables denuncias, arrebatos, verdades e investigaciones de fondo sobre las y los Alcaldes anteriores. Con Chacho es preciso preguntar ¿a qué tanta bonhomía de los medios locales? La prensa de Quintana Roo no ha sido ni la mitad de beligerante de lo que fue con otros, incluyendo a Magaly. Será que, como dijo un asesor de Chacho frente a mí: las conciencias de la mayoría de los reporteros no se compran, sólo se rentan por trienio. O será que no entendemos lo que sucede en realidad.
Yo me aventuro a una hipótesis: García Zalvidea creyó que ser el primer presidente municipal de la alternancia le protegía de su propia ignorancia. Desde el primer mes gastó recursos públicos en intereses particulares, promoviéndose, abriendo la campaña para la gubernatura, tal como hizo al tomar protesta como diputado federal; a la semana ya hablaba de ser Alcalde. Nunca supo que se vota por una planilla y no por un individuo aislado. A las y los regidores se les adjudican comisiones porque son órganos de control del gobierno. A unos les coptó y a otras y otros les vetó.
Jamás en la historia de Cancún habíamos tenido cinco mil vendedores ambulantes (según último censo). Son protegidos de su administración populista. Ellos entregan de 10 a 20 pesos diarios a personal del Ayuntamiento para que les permita trabajar sin regulación alguna. Digamos que en promedio le dan 15 pesos diarios c/u, eso significa Dos millones doscientos cincuenta mil pesos al mes, y veintisiete millones de pesos al año ¿Dónde están esos recursos? Por otro lado la prostitución ha salido de control, con ella la violencia y la extorsión policíaca, las mafias y la venta de drogas. Los recursos "alternos" que dejan la prostitución y los permisos especiales para giros negros pueden calcularse, mínimo, en unos 150 millones de pesos anuales.
La Avenida Kukulcan está plagada de anuncios, cosa jamás antes vista. ¿Cuánto suman y dónde están los recursos de esas concesiones nuevas ?.
Tenemos una deuda triplicada, una nómina impagable, se deben aguinaldos del 2003, hay policías sin recibir sueldo, basurero municipal sin negociación, obra pública detenida. Quiebra y caos.
Lo cierto es que si volvemos al manual podemos comprender que para quebrar a un municipio se necesita de todo lo que Chacho tiene. Me parece que en el juego de la política vence quien más conoce, pierde quien menos entiende. Así, García Zalvidea no es muy diferente a ninguno de los priístas anteriores. Ejercer mal la función pública es, en si mismo, un acto de corrupción.
Sí, creo que Chacho es víctima, pero de su propia avaricia soberbia e ignorancia.
Ojalá la experiencia nos sirva, para que no dejemos llegar a nuevos chachos al poder en 2005.
Lydia Cacho
cacholydia@yahoo.com
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