Año 3 Numero 14 Diciembre-Febrero, 2003-2004  




Los nuevos paradigmas
para entender la problemática

salud/enfermedad mental en la mujer

El campo de la salud mental de las mujeres está en formación. Se va construyendo como área específica dentro del capítulo más amplio que constituye el de la salud general. En Latinoamérica, según una perspectiva tradicional, cuando se hacía referencia a la salud de las mujeres generalmente se aludía a la salud reproductiva. Este modo de concebir la salud de las mujeres las dejaba indisolublemente ligadas a las vicisitudes de su aparato reproductor, referida a las problemáticas específicamente femeninas de embarazo, parto, puerperio, climaterio. La salud mental de las mujeres era, así, un efecto de los avatares de su "naturaleza femenina": sus temas más frecuentes eran la psicoprofilaxis obstétrica, la depresión puerperal, las ansiedades de lactancia, los trastornos psíquicos de mujeres menopáusicas, etcétera.

Este enfoque tradicional enfatizaba, además, una rígida diferenciación entre "lo normal" y "lo patológico" o enfermizo, conceptos que habían sido tomados de un modelo médico psiquiátrico desde donde se regulaba lo saludable y lo enfermizo con respecto a las mujeres desde un punto de vista masculino.

Esa perspectiva tradicional fue cambiando hacia una concepción más moderna, "psicodinámica", que ponía énfasis en los estados de "armonía" y de "equilibrio" para caracterizar la salud mental de las mujeres. Según esta orientación, llamada también "concepción tecnocrática de la salud", se supone que la salud mental es un estado que hay que lograr mediante implementaciones técnicas utilizadas por expertos.

Una tercera orientación es la concepción participativa, que si bien se encuentra todavía en estado de gestación y de ensayos múltiples, reconoce la necesidad de considerar a las mujeres como sujetas sociales activas. Se basa en las necesidades de la población con la cual trabajan y en definir acciones y criterios de salud mental desde sus mismas protagonistas, con la colaboración de equipos de salud mental multidisciplinarios. Esta perspectiva reconoce la salud mental como una noción que sus mismas protagonistas -las mujeres- van construyendo en diferentes momentos de sus vidas. Tanto ellas como los equipos multidisciplinarios que apoyan y sostienen este modo de comprender su salud mental, coinciden en una perspectiva centrada en un proyecto de concientización y de transformación.

¿Concientización y transformación de qué? De las condiciones de vida de las mujeres, especialmente de sus vidas cotidianas, así como de aquellos factores opresivos que constituyen modos de vida que enferman, como la violencia doméstica. Hasta ahora, algunas de las condiciones de vida de las mujeres que han recibido mayor análisis han sido las condiciones de la sexualidad femenina, de la maternidad, del trabajo femenino, y de la violencia contra las mujeres.

Dentro de esta reformulación de la problemática de salud / enfermedad mental de las mujeres, consideramos también los modos de resistencia que las mismas mujeres ofrecen a tales condiciones opresivas. Muchos de los trastornos de salud mental femeninos tradicionales podrían ser comprendidos desde la perspectiva de la resistencia que oponen las mujeres. En el caso de las tradicionales "histerias" -etiquetamiento muy cuestionable -, se trataría de un modo de resistencia a las condiciones de opresión-represión de la sexualidad femenina, tal como lo ha caracterizado E. Dio Bleichmar entre otros/as autores/as. Podríamos aplicar en esta circunstancia el concepto de dispositivo de poder, utilizado por Foucault para designar un conjunto complejo y heterogéneo que implica discursos, instituciones, disposiciones arquitectónicas (como por ejemplo, el manicomio), leyes, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, etc., visibles o invisibilizados, que permiten justificar o enmascarar una práctica, brindándole acceso a un nuevo campo de racionalidad.

Históricamente se ha construido un concepto de enfermedad mental femenina desde una visión masculina y misógina, cuya finalidad es que puedan operar los "dispositivos de poder" para controlarlas.

La construcción de la noción de malestar psíquico en las mujeres rompe la dualidad salud-enfermedad, introduciendo un tercer término que no participa de las características de uno u otro -ni, por lo tanto, está sometido a las condiciones opresivas de producción de sentidos sobre la salud y enfermedad en las mujeres-. Se trata de una noción transicional, a medias subjetiva y objetiva, externa e interna a la vez, que participa de una lógica transicional que no refrenda la clásica diferencia sujeto-objeto, externo-interno, sano-enfermo, normal-patológico.

Cuestionamos las clásicas nociones de salud y enfermedad mental para las mujeres, a la vez que proponemos un concepto intermedio, el de malestar, y nuevos recursos para analizar las condiciones que producen y /o preservan la salud mental de las mujeres. En lugar de adaptarnos a la teoría existente, proponemos la crítica y el debate ante las representaciones sociales ofrecidas a las mujeres sobre su salud mental, sabiendo que esto generará una crisis de rompimiento de paradigmas. Una preocupación principal de esta hipótesis es que debemos estar alertas a que los conflictos no se estabilicen bajo la forma de estereotipos, sino que, por el contrario, conserven sus aspectos dinámicos, críticos, en tanto produzcan estados de tensión que promuevan la gestación de recursos para transformarlos.

* Artículo incluido en Diccinario de Estudios de Género y Feminismos, Susana Gamba (compilador) , Tania Diz (asistente) , en imprenta.
Para leer más al respecto:
* Canguilhem, G.: Lo normal y lo patológico, Siglo XXI, México. 1984.
* Burin M. y col.: Estudios sobre la subjetividad femenina. Mujeres y Salud Mental, Grupo Editor Latinoamericano, Buenos Aires, 1987.
* Burin, M. y col.: El malestar de las mujeres: la tranquilidadrecetada, Paidós Buenos Aires, 1990.
* Dio Bleichmar, E.: El femenismo espontáneo de la histeria, Adotraf, Madrid, 1985.
* Foucault, M.: El discurso del poder, Folios, M 130xico, 1983.

© 2003 Esta BOCA es Mía. Derechos Reservados.