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Heroínas
de Hollywood
Lydia Cacho
estabocaesmia@terra.com
¿Qué
bien, volvieron los Angeles de Charlie a la pantalla!.
Volvieron, y compitiendo con ellas llegó
Angelina Jolie como Tomb Rider. Ese es el cine,
aunque la televisión no se queda atrás.
Está una curiosa intérprete llamada
Angel oscuro o Dark angel, y una decena más
de programas con caracteríísticas
muy similares: las heroínas principales
son mujeres, todas ellas de cuerpos esculturales,
corazón de hielo, pero sobre todo, lo más
importante, féminas violentas al extremo.
Todo, absolutamente todo, lo logran con dos herramientas
esenciales: su carisma sexual y su capacidad para
degollar a la vez a varios tipos fornidos, armados
hasta las cachas y especialistas, en su mayoría,
en algœn tipo de arte marcial.
Y ¿qué hacemos las mujeres, qué
hacen las niñas pequeñas con estos
engendros ejemplares?, ¿imitar a sus heroínas,
admirarlas?. Acaso debemos repetir, como en algunos
medios se ha hecho últimamente, que qué
maravilla que Hollywood se dedique, finalmente,
a crear heroínas mujeres; porque ya estamos
hartas de un mundo cinematográfico en el
cuál quienes salvan al mundo, incluidas
a las pobrecitas féminas en forma de princesa,
de madre soltera o de mujer bonita con ánsias
matrimoniales, son los hombres, léase varoniles,
machos y violentos.
Me parece que nos toca cuestionar esos nuevos
paradigmas maniqueos, el reduccionismo atroz de
la "igualdad" entre hombres y mujeres
que argumentan los productores y algunas de las
actrices de estos filmes. Cuando Drew Barrimore
declaró en una entrevista sobre su papel
en Los ángeles de Charlie, que "con
estos filmes demostramos que las mujeres somos
tan capaces de ser heroicas como los hombres",
nos dice que lo que hay para el futuro de las
mujeres es más de lo mismo. La regresión
a los principios masculinizantes que justifican
el poder y la violencia como esencia de virilidad;
ese es, entonces, un mensaje atroz para las niñas
y futuras mujeres que argumenta: si quieres trascender
como humana, ser heroica, debes cubrir los dos
esquemas eminentemente aprobados por la sociedad
patriarcal: ser un símbolo sexual que atolondre
el cerebro masculino y una vez estupidizado el
hombre por tu carga erótica, lo aniquilas
con el uso de la violencia extrema ¿y qué
dirán los hombres al respecto?.
Habrá que cuestionarse el simplismo y la
gravedad del mensaje que obtienen las niñas
y jovencitas que comienzan a añorar ser
como estas heroínas. Como si no bastase
el largo camino recorrido por mujeres y hombres
en la bœsqueda de nuevos paradigmas de relaciones
humanas (centrados en al equidad, en la no violencia,
en la resignificación de lo que ser hombre
y ser mujer implica para cambiar al mundo) la
globalización hollywoodense nos regresa
a tiempos cavernarios en donde todo se resuelve
con aromas hormonales y a golpes.
Habrá que decir Esta boca es mía
y rescatar a las verdaderas heroínas, esas
mujeres que todos los días trabajan con
honestidad e inteligencia, librando la batalla
de la pobreza y la desigualdad con realismo y
armonía. |