Año 2 Numero 11 Julio-Junio, 2003





Heroínas de Hollywood
Lydia Cacho
estabocaesmia@terra.com

¿Qué bien, volvieron los Angeles de Charlie a la pantalla!. Volvieron, y compitiendo con ellas llegó Angelina Jolie como Tomb Rider. Ese es el cine, aunque la televisión no se queda atrás. Está una curiosa intérprete llamada Angel oscuro o Dark angel, y una decena más de programas con caracteríísticas muy similares: las heroínas principales son mujeres, todas ellas de cuerpos esculturales, corazón de hielo, pero sobre todo, lo más importante, féminas violentas al extremo.
Todo, absolutamente todo, lo logran con dos herramientas esenciales: su carisma sexual y su capacidad para degollar a la vez a varios tipos fornidos, armados hasta las cachas y especialistas, en su mayoría, en algœn tipo de arte marcial.
Y ¿qué hacemos las mujeres, qué hacen las niñas pequeñas con estos engendros ejemplares?, ¿imitar a sus heroínas, admirarlas?. Acaso debemos repetir, como en algunos medios se ha hecho últimamente, que qué maravilla que Hollywood se dedique, finalmente, a crear heroínas mujeres; porque ya estamos hartas de un mundo cinematográfico en el cuál quienes salvan al mundo, incluidas a las pobrecitas féminas en forma de princesa, de madre soltera o de mujer bonita con ánsias matrimoniales, son los hombres, léase varoniles, machos y violentos.
Me parece que nos toca cuestionar esos nuevos paradigmas maniqueos, el reduccionismo atroz de la "igualdad" entre hombres y mujeres que argumentan los productores y algunas de las actrices de estos filmes. Cuando Drew Barrimore declaró en una entrevista sobre su papel en Los ángeles de Charlie, que "con estos filmes demostramos que las mujeres somos tan capaces de ser heroicas como los hombres", nos dice que lo que hay para el futuro de las mujeres es más de lo mismo. La regresión a los principios masculinizantes que justifican el poder y la violencia como esencia de virilidad; ese es, entonces, un mensaje atroz para las niñas y futuras mujeres que argumenta: si quieres trascender como humana, ser heroica, debes cubrir los dos esquemas eminentemente aprobados por la sociedad patriarcal: ser un símbolo sexual que atolondre el cerebro masculino y una vez estupidizado el hombre por tu carga erótica, lo aniquilas con el uso de la violencia extrema ¿y qué dirán los hombres al respecto?.
Habrá que cuestionarse el simplismo y la gravedad del mensaje que obtienen las niñas y jovencitas que comienzan a añorar ser como estas heroínas. Como si no bastase el largo camino recorrido por mujeres y hombres en la bœsqueda de nuevos paradigmas de relaciones humanas (centrados en al equidad, en la no violencia, en la resignificación de lo que ser hombre y ser mujer implica para cambiar al mundo) la globalización hollywoodense nos regresa a tiempos cavernarios en donde todo se resuelve con aromas hormonales y a golpes.
Habrá que decir Esta boca es mía y rescatar a las verdaderas heroínas, esas mujeres que todos los días trabajan con honestidad e inteligencia, librando la batalla de la pobreza y la desigualdad con realismo y armonía.

© 2003 Esta BOCA es Mía. Derechos Reservados.