Año 2 Numero 11 Julio-Junio, 2003





Con la vara que midas

MARTA, FOX, LO PUBLICO Y LO PRIVADO
La cosecha de 30 meses
Eduardo Ibarra Aguirre/CIMAC
eduardoibarra@prodigy.net.mx

No son pocos los colegas que argumentan que se está invadiendo de manera indecorosa la vida privada de la pareja, la misma que Vicente Fox anunció con bombo y platillo como "presidencial", con motivo de la entrada en circulación de la tercera y cuarta biografías sobre Marta Sahagœn de Fox: Marta, de Rafael Loret de Mola, y La Jefa, de Olga Wornat.

Con independencia de los contenidos, informaciones y estilos de ambos libros y autores, me parece un recurso ortodoxo descalificarlos con el manido argumento de la vida privada que tienen los hombres y mujeres pœblicos.

En efecto, la tienen. Pero no es una muralla china la que separa los dos ámbitos. Más bien es una sutil y tenue línea fronteriza que con frecuencia es confundida en dependencia de la conducta misma que adopten los actores políticos, financieros, castrenses, religiosos...

El primero que tiene que subrayar el ámbito de su vida privada es el hombre público. Y la œnica manera es no haciendo del conocimiento público lo que corresponde al ámbito privado de su vida.

Pero Marta Sahagœn Jiménez y Vicente Fox Quesada pronto cumplirán 30 meses sobreponiendo a los medios de comunicación social, particularmente a los electrónicos, y por medio de ellos a la sociedad entera, sus familias, matrimonios, creencias y prácticas religiosas, desavenencias con el Vaticano y la jerarquía católica mexicana, ultrasonidos, arrumacos y besos en cadena nacional, nietos, bodas y no sé cuántos etcéteras más.

Al parecer ya se nos olvidó que el primero de diciembre del 2000, en la toma de posesión como presidente de la República, el padre de familia Vicente Fox en primera instancia se dirigió a su prole.

Solemnidades aparte, se trataba de un acto en la sede del Congreso de la Unión y con la participación de los otros dos poderes para que asumiera la Presidencia de la República. No, no era una reunión de los Fox-De la Concha ni de los Bibriesca-Sahagún en el rancho de San Cristóbal para departir con la parentela.

En la misma jornada, no olvidemos el Cristo que le obsequió Ana Cristina en el montaje teatral del Auditorio Nacional, para los miles de invitados que no cupieron en San Lázaro. Su hija le puede regalar lo que le dé la gana. Lo que no se vale es hacer politiquer’a con las creencias religiosas.
Y si las hacen valer, que luego no se escandalicen con la burla y el escarnio de que son objeto por un protagonismo voraz y provinciano, ranchero e ignorante.

Están cosechando exactamente lo que sembraron en 30 meses sin recato y prudencia para diferenciar su vida pública y la privada, que bajo el argumento de la frescura y el cambio, la ruptura con los rituales del
priato, imponen a la sociedad con la anuencia del oligopolio televisivo a su servicio, gracias a los 13 mil millones de pesos que anualmente se ahorran con el decretazo del 10 de octubre del año pasado.

El "reality show" en el que parece desenvolverse la autodenominada pareja presidencial dará para muchas biografías más, incluidas las precoces y a modo como Marta, la fuerza del espíritu. La historia del nacimiento de un ideal para cambiar una nación, de Sari Bermúdez y que costó al país la presidencia del CONACULTA y un comisionado del Consejo Nacional contra las Adicciones, a cargo de Guido Belsasso, marido de la matamorense

Nervioso y desatinado como se le percibe hace tiempo, el presidente Fox asegura: "Hoy en México se puede opinar, se puede decir, se puede calumniar y se puede hablar con absoluta libertad, salvo cuando no se respeten las leyes".

La calumnia y la difamación están penadas en la legislación, por ejemplo en la vetusta y preconstitucional Ley de Imprenta, y el Presidente de la República no tiene atribución alguna para sustituir al Legislativo y enmendar las leyes, menos para abolirlas sin que aquél intervenga.

Si lo que pretende es atribuirse el cambio en materia de libertad de expresión, se equivoca, pues esa puja es de larga data, además de que esos aires aún no se respiran en Televisa ni en Televisión Azteca, quienes rigen
sus relaciones con Los Pinos bajo las viejas y arcaicas reglas del juego.

Y si pretende inhibir la crítica, cometería un desatino mayœsculo.

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