Cartas de nuestras lectoras
Esta boca es mía
Lydia Cacho
Escribo un insignificante homenaje a la elevadísima
intención de quien ofrece escudar la tan
vulnerada y tan maravillosa condición de
ser mujer.
Con toda mi admiración
Que
te avale el silencio esta sutil supremacía
de mi nombre, que sabe en mi boca como a todas
las noches del mundo, como a todos los segundos
por tu intención mal habidos No mutile
ya el silencio tu vendimia de palabras... guarda
tu pregón de bolsillo para mejores juramentos,
yo visto como los lirios y escucho como el riachuelo
¿Ves esta boca de escarcha? Se maduró
en la montaña y su palabra es prédica
que anuncia luz de alboradas Yo duermo donde de
día se fraguan las estrellitas. Y de noche
con mis manos, ungidas de luz de luna, confiero
al tacto a las cosas condición de tierra
santa No me arrulles el delito, no me emboces
la palabra
No me regules los vientos, no me señales
los suelos, Yo vengo de donde nacen sólo
criaturas aladas.
Yo no compro libertades ni someto a mi palabra
a mejor jurisconsulto que el de mi propio albedrío
yo no apalabro destinos, yo no heredo parlamentos...
Yo no te rento mis
labios... ¡Esta boca es mía!
Lydia González Z.
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