Año 3 Numero 13 Octubre-Noviembre, 2003  




     

 

 

El noveno mandamiento

BIEN SABEMOS QUE LA SEXUALIDAD TIENE VISIONES DISTINTAS ENTRE UNA CULTURA Y OTRA así como por el contexto socio-histórico en que se desarrolla. Según la historiadora yucateca, Vera Gamboa, durante la prehistoria existieron dos etapas: la monogamia natural y la monogamia que tenía como finalidad asegurar el patrimonio familiar. En el Antiguo Testamento, asegura la experta, se señalan las normas que regulaban la conducta sexual de la época. En el judaísmo, el matrimonio tenía como finalidad la descendencia, y la esposa hebrea ten'a el "privilegio" de compartir los favores del esposo con otras esposas secundarias, pero si ella era infiel era apedreada.

Por otro lado, para los egipcios el incesto estaba permitido y la circuncisión tenía un carácter ritual en la adolescencia. En Grecia, se toleraba la homosexualidad masculina entre adultos y adolescentes púberes dentro de un contexto educativo. En Atenas las mujeres no podían andar solas, privilegio exclusivo de las hetairas (prostitutas educadas).

Pero no fue sino en la Alta Edad Media, siglo XI y XII, en que la propiedad común se vuelve privada; se rompe la tradicional familia o clan numeroso con el establecimiento de la monogamia y el castigo del adulterio dirigido a las mujeres como provocadoras diabólicas del instinto sexual masculino. La Iglesia refrenda el matrimonio monógamo y promueve la aversión y repudio al placer sexual calificándole de pecado mortal. Luego, en 1530 la Reforma de Martín Lutero admitió el primer divorcio solicitado por Enrique VIII para separarse de Catalina y casarse con Ana Bolena, nació el protestantismo. A pesar de los avances liberales la sexualidad femenina quedó marcada para siempre.

Hay aún, en pleno siglo XXI, miembros de algunas religiones y grupos ultra conservadores que pretenden mantener a las mujeres en el oscurantismo respecto a sus derechos sexuales y reproductivos; aunque cada vez les resulte más difícil lograrlo. Sabemos que mucho se elucubra sobre los orígenes de la monogamia humana; sobre si ésta ha sido impuesta culturalmente o si hay alguna predeterminación genética biológica que va perdiendo fuerza conforme evolucionamos.

Lo cierto es que la libertad sexual de las mujeres está plagada de tabúes que al nombrarlos pierden fuerza y poder. Es gracias a las compañeras del periódico feminista La Cuerda, de Guatemala, que Esta Boca es Mía se ha inspirado para presentarle a usted algunos textos sabrosísimos en los cuales las mujeres exploramos nuestra visión sobre la fidelidad a los deseos del cuerpo y el alma.

 

 

 

 

Con este
número, que
es para
disfrutar, celebramos contigo, entre México y Guatemala,
el segundo aniversario de Esta Boca
es Mía .

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