CON UN LLAMDO A LOS GOBIERNOS DE LOS PAISES A NO FIRMAR ACUERDOS QUE ATENTEN CONTRA LA CALIDAD DE LA VIDA DE LA POBLACION MUNDIAL, EN EL FORO INTERNACIONAL "LOS DERECHOS DE LAS MUJERESos EN LOS ACUERDOS COMERCIALES", REPRESENTANTES DE 40 PAISES DENUNCIARON QUE LA V CONFERENCIA MINISTERIAL DE LA ORGANIZACION MUNDIAL DE COMERCIA SE DA EN UN CONTEXTO MUNDIAL MARCADO POR UN AMBIENTE DE GUERRA, MILITARIZACION Y UNILATERALISMO EN DIVERSAS RELIGIONES DEL MUNDO.
En la declaración política del foro de las mujeres, convocaron al "Foro de los Pueblos, por una alternativa frente a la OMC", a sumarse a las demandas de las mujeres que constituyen el 70 % de los pobres en el mundo. Exigieron a los gobiernos a no aceptar el Acuerdo General sobre Comercios y Servicios (GATS por sus siglas en inglés), como pretenden Estados Unidos, la Unión Europea, Japón y Canadá, entre otros poderosos, ya que buscan privatizar servicios básicos como salud, educación y agua. A nombre de representantes de colectivos, redes y organizaciones de mujeres de: Argentina, Alemania, Austria, Bolivia, Brasil, Bélgica, Bulgaria, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Francia, Ecuador, Estados Unidos y Filipinas, Miriam Martínez de México, sostuvo que las negociaciones de la OMC y los tratados de libre comercio vulneran los derechos humanos económicos,
sociales y culturales de mujeres consignados en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en múltiples convenios internacionales. Señalaron que la privatización de los servicios públicos traslada los costos sociales de la reproducción a las mujeres. En la reunión a la que también asistieron enviadas de Canadá, Corea, Jamaica, Holanda, El Salvador, Guyana, Israel, Turquía, Tailandia, Italia, Suiza, India, Guatemala, Uganda y Venezuela, la representante de la Red de Género y Economía destacó que las mujeres promoverán una agenda alternativa de globalización que garantice la soberanía y seguridad alimentaria de las naciones; se reconozca el papel preponderante de las mujeres en la producción agropecuaria, y se transformen las relaciones de género que permitan el pleno ejercicio de la ciudadanía de las mujeres. "Los servicios de salud, educación, agua y otros son responsabilidad pública de los gobiernos y por lo tanto no pueden ser convertidos en simples mercancías por los acuerdos de la OMC".
Saldos La investigadora colombiana Mariela Adela Rivera dijo que más de mil 200 millones de personas en el mundo no tienen acceso al agua; dos mil 800 millones de humanos carecen de saneamiento básico y de éstos, 55 % son mujeres y niñas. "La ONU -refirió- tiene un programa que busca reducir en un 50 % la población que vive sin agua y saneamiento básico para el año 2015 y que tiene un costo de 380 mil millones de dólares, cantidad que equivale a la cuarta parte del presupuesto destinado a la guerra contra Iraq o a los pagos que hacen países pobres a los países ricos para amortizar sus deudas. [Ale, aquí me queda la duda de dónde se cierran las comillas] "Se establece la preeminencia de los acuerdos y convenios internacionales relativos a derechos humanos, ambientales, laborales, sexuales y reproductivos por encima de reglas y tratados comerciales", señaló. También promoverán la instrumentación de instancias y mecanismos que apunten a formas de gobernabilidad democrática entre las naciones en la que los países en vías de desarrollo rescaten su derecho a la soberanía. Estos mecanismos deberán garantizar formas equitativas de participación de las mujeres. En el foro que se extendió durante dos días, las y los participantes resaltaron que los temas que se discuten en la reunión de la OMC impactan negativamente y de manera drástica, la calidad de vida de las mujeres en el planeta. Apuntaron que los tratados sobre propiedad intelectual relacionados con el comercio, usurpan los derechos de las comunidades sobre sus recursos naturales y los conocimientos tradicionales de las mujeres indígenas; favorecen la privatización de los recursos genéticos y la biodiversidad, inhiben el
desarrollo científico y tecnológico de los países en desarrollo y otorgan supremacía a las ganancias de las grandes transnacionales. También sostuvieron que no debe abrirse a la negociación los llamados "nuevos temas" tales como: inversión, competencia, compras gubernamentales y facilitación del comercio, porque conducirán al empobrecimiento de los países en desarrollo y contribuirán a generar mayores obstáculos a la superación de la desigualdad de género. Por su parte, Ursula Oswald, investigadora de la UNAM, hizo un llamado a recuperar la soberanía alimentaria: "...porque la vida no se puede vender, cambiar o hipotecar como pretende la OMC con los servicios básicos, alimentos agua y educación a los que todo ser humano tiene derecho". Sostuvo que esas políticas supranacionales de la OMC afecta a millones de mujeres en todo el mundo que deben enfrentar la vida solas y mantener a sus hijos, además de padecer sobrecargas de trabajo y discriminación por el hecho de ser mujer. Señaló que en la mayor parte de los casos, las mujeres enfrentan el doble problema de empleos que no son bien remunerados y tener salarios más bajos que los hombres, aunque realicen la misma labor, así como una serie de situaciones que atentan contra su integridad física y económica. Oswald apuntó que las políticas que pretende imponer la OMC, en materia de agricultura, son lesivas no sólo contra los campesinos, sino contra la mayor parte de la población en el mundo. No obstante, destacó que con los movimientos altermundistas se pretende hacer frente y mostrar al mundo que hay otras alternativas para esta lucha contra la OMC.