Demasiados atentados juntos
La monogamia femenina ha sido enfocada en la sociedad de propiedad privada y de herencia vía linaje, como un asunto fundamentalmente económico. El hombre, el propietario, requiere la certeza de la paternidad de sus hijos para asegurar de esta forma la permanencia y conservación de sus propiedades dentro de su mismo grupo.
La monogamia femenina permite, así, garantizar la paternidad y la transmisión de la herencia a los hijos del padre, o sea, a los hijos de la esposa del padre. Este análisis es correcto pero limitado .
Las mujeres bígamas o infieles ponen en peligro la certeza de la paternidad. La monogamia de la mujer, es decir, la exclusividad erótica que conduce directamente a la exclusividad conyugal procreadora, asegura al hombre social y jurídicamente la progenitura.
Pero hay más: la mujer que es polígama, además de no ser una madre que asegure al hombre ser el padre biológico de sus hijos, pone en tela de juicio la propiedad de su cónyuge sobre ella, su poder patriarcal y su virilidad: Demasiados atentados a la vez.

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