La receta de la fidelidad no toma en cuenta que se puede contraer matrimonio con alguien que ya esté infectado, digamos, por el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH), causante del sida, y que ignore estarlo. Es el caso de numerosas mujeres en el mundo que adquirieron el virus: su único factor de riesgo fueron las relaciones sexuales con sus propios maridos. Dado que el VIH puede tomar muchos años en destruir el sistema inmunitario, es de imaginar que esos hombres (algunos o un gran número) ya estaban infectados al momento de casarse, pero no fue sino años después que desarrollaron el sida.
La ciencia moderna lo ha determinado contundentemente: una mujer que sostiene relaciones sexuales continuas con su esposo infectado por el VIH, sin utilizar el condón en cada coito, corre un riesgo mucho mayor de adquirir el virus, que una soltera que tiene encuentros sexuales con una o varias parejas usando cada vez el preservativo.
Otro hecho que convierte en contraproducente el mensaje de la fidelidad vinculada a la salud es que hay personas que no tienen ni están buscando pareja. En su vida no hay nadie a quién serle fiel, y en todo su derecho se niegan a obedecer el mandato de abstinencia de las iglesias. Afirman que cada persona es libre de tomar, sin coerción de ningún tipo, las decisiones que sólo a ella le competen, también en el ámbito sexual.
Muchas campañas orientadas a prevenir las ITS fallan porque asumen una postura moralista y autoritaria. Lo cierto es que al sector Salud y a las organizaciones dedicadas a esta área no debería incumbirles la moralidad de la gente; por el contrario, tendrían que orientar sus mensajes a que toda persona pueda protegerse adecuadamente en cualquier práctica sexual de su libre elección.
En pleno siglo XXI, es hora de superar la arcaica creencia de que la gente tiene relaciones sexuales sólo para procrear, pero ¡nada como el placer del sexo deseado! y cuanto más pronto se acepte esa innegable realidad, mucho más apropiados serán los esfuerzos que promuevan la salud.
* Periodista feminista guatemalteca, directora de La Cuerda.

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