Las relaciones abiertas se dan cuando quienes integran una pareja acuerdan la posibilidad de establecer relaciones de algún tipo con otras personas. No se está hablando de tener dos parejas, sino una relación distinta que permita encontrarse y compartir.
Estas relaciones son por un lado oportunidad y por otro, dificultad. Lo primero porque posibilitan relaciones libres que se contraponen al sentido de posesión, exclusividad y territorio propio. Son difíciles porque la norma es la exclusividad, la propiedad, y no estamos acostumbradas a compartir lo que suponemos nuestro.
La tendencia de pensamiento y sentimiento cuando tienes una pareja es que es tuya; se da un sentimiento de pertenencia mutua, de que eres la única. A veces la discusión es sobre la posibilidad -o no- de tener relaciones sexuales con más de una persona; otras veces se discute no sólo el encuentro sexual sino la relación y los sentimientos que ésta puede despertar.
Las relaciones abiertas suscitan mucha discusión y controversia pues tienen que ver con la fidelidad, tema muy arraigado en nuestra educación. Sin embargo, las relaciones abiertas no discuten la fidelidad, pues se dan de común acuerdo, con un proceso muy profundo de comunicación que permite reconocer las amplitudes y |
fronteras de cada persona involucrada. No hay engaño: hay conocimiento; no hay infidelidades: hay acuerdos.
La experiencia no es fácil, ya que la tradición y los pensamientos en nosotras nos enfrentan con situaciones complicadas. La comunicación es fundamental: es la única arma para ir solucionando los conflictos emocionales que se dan como expresión de estar rompiendo esquemas muy arraigados. Las relaciones sentimentales son oportunidades de aprendizaje y crecimiento, de reconocernos a nosotras mismas en relación con otras personas y conocerlas más profundamente. Permiten romper esquemas, cuestionar nuestras formas más íntimas de pensamiento, compartirnos con la ternura más grande y crecer al atrevernos a hacer lo que no es correcto, lo que es una locura, lo que no se debe y lo que todo el mundo desaprueba.
Sólo teniendo la experiencia se puede decir si es o no una locura, si se debe o no. La posibilidad de hacerlo depende de la gente involucrada, de su madurez y sus posibilidades de ser libres; sobre todo, del respeto profundo a las personas, pues estas relaciones no se tienen para hacer daño, sino para vivir el más profundo de los sentimientos que es el amor. |

Se dan cuando quienes integran una pareja acuerdan la posibilidad de establecer relaciones de algún tipo con otras personas.

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