Hay tres formas importantes de contagio con el VPH: la transmisión vertical de madre portadora del virus al feto o al hijo en el momento del parto; mediante las relaciones sexuales, que es la forma más común de contagio, y por contacto con utensilios de baño húmedos.
Los científicos y científicas han identificado unas 60 cepas de este virus, siendo las de mayor importancia la 6, 11, 16, 18, 31, y 33 que pueden causar, especialmente en la mujer, las llamadas verrugas genitales o condilomas y el cáncer de cuello de útero.
Se considera que una vacuna es prometedora si produce una respuesta de inmunidad -determinada por los niveles de anticuerpos- en áreas de enfermedad específicas, como el cuello uterino.
Nardelli Hafliger y Douglas Lowy, del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, administraron la vacuna a siete mujeres que tomaban anticonceptivos orales, lo que inhibe la ovulación, y a 11 mujeres que estaban ovulando. Los investigadores recogieron muestras de sangre y secreciones del cuello uterino dos veces por semana durante cinco semanas y determinaron las concentraciones de anticuerpos del VPH en diferentes fases del ciclo menstrual.
Todas las mujeres mostraron niveles relativamente altos de anticuerpos en las secreciones uterinas después de la vacunación. Entre las mujeres que tomaban anticonceptivos orales, los niveles de anticuerpos se mantuvieron relativamente constantes durante todo el ciclo menstrual. |