Año 3 Numero 13 Octubre-Noviembre, 2003  




 

MITO: Todos los niños imitan directamente lo que ven en la televisión.

REALIDAD: Cada persona cuenta con una serie de herramientas que le permiten decidir y elegir acerca de sus propias conductas. Algunos sujetos son más sensibles y se dejan influir por las conductas de los otros más fácilmente que otros. La educación y los valores que se reciben en la familia y a través de los colegios y demás instituciones determinan también el grado en el cual las personas se dejan o no sugestionar por las imágenes que ven en la televisión.

MITO: La violencia en la televisión es la causa que explica todos los comportamientos agresivos de los niños y adultos.

REALIDAD: El comportamiento humano es tan complejo que resulta imposible reducir su explicación a una sola causa. Si bien la violencia televisiva podría ubicarse como uno de los elementos inductores de este tipo de conductas, no es la televisión el único medio a través del cual se propagan los comportamientos agresivos.

 

MITO: Prohibir terminantemente a los niños la televisión permite controlar efectivamente las influencias malignas y violentas sobre el comportamiento de los chiquitos.

REALIDAD: Si bien la televisión es un medio por el cual se transmiten mensajes con contenido violento, los seres humanos viven en un mundo plagado de fuentes de conductas agresivas. Prohibir a los niños ver la televisión bajo este argumento es absurdo. Lo más probable es que esta actividad se torne mucho más atractiva, sobrevalorando las escenas y el contenido de la programación. Lo más conveniente sería acoger las sugerencias hechas a los padres, explicando siempre a los niños las razones por las cuales ocurre algún comportamiento poco asertivo en la pantalla. Fomentar siempre el desarrollo de un pensamiento crítico que le permita a cada persona elegir aquellos programas que considere más adecuados es siempre más efectivo que prohibir tajantemente algo.

MITOS
y
REALIDADES

 

MITO: Dejar que los niños vean toda la programación, a cualquier edad, es totalmente inofensivo.


REALIDAD: Dependiendo de la edad, los niños ven y entienden la televisión de diferentes maneras, a partir del desarrollo diferencial de ciertas capacidades cognoscitivas, afectivas y comportamentales. Aunque los menores tienden a ser más sensibles ante los posibles efectos de la televisión de contenido violento, todas las personas (niños o adultos) son capaces de pensar y analizar la información a la cual están expuestos. Fomentar la constante construcción de esta habilidad crítica debe ser tarea de los adultos que rodean al niño, sin olvidar que esta capacidad existe en los chiquitos, y que sus opiniones son tan válidas como las de los grandes.

MITO: Ver televisión es un acto que puede llenar cualquier momento libre en la medida en que es una actividad "vacía".


REALIDAD; Si bien no resulta conveniente acudir a la televisión siempre que se tenga un momento de ocio, existen ciertos programas cuyo contenido dista de ser violento, enriqueciendo los procesos de aprendizaje y formación de valores de las personas. Establecer cuál es la programación adecuada implica conocer los espacios que se emiten, eligiendo aquellos cuyo contenido sea rico en elementos culturales y con bajos niveles de violencia. Definitivamente la televisión, como cualquier construcción humana, debe ser destinada para el crecimiento de los seres humanos.

 

 

Una colaboración de SaludHoy

GLOSARIO

Catarsis: uno de los posibles efectos generado por la violencia televisiva en los espectadores, a partir del cual la persona se relaciona con el personaje involucrado en la escena, descargando los pensamientos y sentimientos violentos. De esta forma la persona sería menos agresiva.

Desensibilización: luego de que la persona ha sido expuesta repetidamente a una serie de escenas violentas, disminuye su capacidad para reaccionar ante la agresividad real existente en el mundo.

Imitación: puesta en acto de un repertorio de comportamientos aprendido por observación, lo cual tiende a presentarse con más frecuencia en los niños. En el caso de actos violentos vistos por televisión, la persona tenderá a reproducirlos en la vida diaria.

Violencia en la televisión: ocurrencia en la pantalla de cualquiera de los siguientes: amenaza o utilización de fuerza física o intimidación; descripción de las consecuencias del daño físico que ocurren como resultado de medios violentos; recuento verbal de amenazas, actos y/o consecuencias dañinas ocurridas en la televisión o que se escuchan desde fuera de la pantalla.

 

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